Sunday, February 14, 2016

Lomos de salmón en papillote, cocinado en su propio jugo

Cocinado  en su propio jugo, sin grasa
 
 Os recomiendo esta sencilla técnica culinaria, el papillote, para disfrutar de una preparación sana de alimentos, cocidos en su propio jugo en el horno y con el vapor que desprenden. Soy partidario del salmón así preparado y acompañado con verduras. Mucho mejor que hervido en agua, ya que pierde las vitaminas y algo de sabor.
 
Consiste en cocinar un alimento en el horno a temperatura media, envuelto en papel de aluminio de manera que este forme una especie de paquete herméticamente cerrado. Al calentarse el paquete se hincha y el alimento se cocina, digamos que casi "a presión", en su propio jugo y se consigue una gran intensidad de sabor.
 
Muchachos, está al alcance de cualquiera, ya seas un experto, iniciado o inútil. Se pueden preparar en esta técnica platos sumamente sabrosos en un espacio de tiempo relativamente corto.
 
Eso sí, recordad que el modo de conseguir una buena cocción es cerrando bien el paquete para que no pueda abrirse en ningún momento de la cocción. La temperatura ideal del horno es de 175ºC (345 grados Fahrenheit), y el tiempo, según la receta, suele oscilar entre los 15 y 30 minutos.
 
 
Ingredientes para 4 personas:
 
4 lomos de salmón los más iguales posible, 1 puerro, 1 cebolla, 1 tallo de apio, 1 zanahorias, 1/2 vaso de vino blanco.
 
 
Elaboración:
 
1. Compramos 4 lomos de salmón del mismo tamaño y sin la piel.
 
2. Se cortan cuatro cuadrados de papel de aluminio lo suficientemente grandes para empaquetar cada lomo y se engrasan con una pizca de aceite de oliva.
 
3. Se lavan bien las verduras, y en especial el puerro (solo utilizamos la parte blanca), para que no tenga arenilla, haciéndole un corte longitudinal, poniéndolo bajo un chorro de agua fría.
 
4. Se pican las verduras en trozos finos, pequeñitos, y se mezclan. Se rehogan con un poco de aceite, tapadas y fuego lento, durante 3 minutos.
 
5. A continuación, ponemos los lomos de salmón, con un poco d sal, encima de cada cuadrado de aluminio; se dividen las verduras en cuatro porciones y se distribuyen sobre cada uno de los lomos.
 
6. Se forman cuatro paquetes doblando los bordes del papel de aluminio, se cierran herméticamente y se meten en el horno, precalentado a 175-180 grados centígrados, unos 10 minutos.
 
7. Se pueden acompañar este plato con tiras de calabacín con piel cortadas con el pelapatatas y salteadas 3 minutos con ajo rallado.
 
 
 

Sunday, February 7, 2016

Magdalenas caseras, sanas y esponjosas

¿A quién no le gustan las magdalenas?
 
 
 
¿A quién no le gustan las sanas y esponjosas magdalenas? Y más aún si son caseras.
 
 
No hay que ser Proust para jurar que se trata del producto de bollería que más convoca nuestros recuerdos de la infancia cuando las tomamos con nuestro café con leche, a la merienda o el desayuno. Ah, está permitido mojar en el café o en el vaso de leche. Es lo que hacíamos de niños, ¿no?
 
 
 
Ingredientes para unas 30 magdalenas:
 
5,9 onzas (170 gr.) de harina, 3 huevos, 5,9 onzas de mantequilla, 5,5 onzas de azúcar, una cucharada de impulsor (baking powder o levadura).
 
 
Elaboración:
 
1. Cortamos la barra de mantequilla en cuadrados, los echamos en un cuenco y metemos en el cuento en el microondas 50 segundos hasta que quede la mantequilla en punto pomada, esto es, no líquida pero blandita.
 
2. Sacamos el cuenco y agregamos el azúcar poco a poco y removiendo con una varilla metálica hasta que el azúcar quede bien integrado.
 
3. Agregamos a continuación los tres huevos, uno a uno y mezclándolos bien con la varilla antes de echar el siguiente.
 
4. Entonces agregamos una cucharada de impulsor y mezclamos bien.
 
5. Disponemos de la harina en un plato y la vamos vertiendo poco a poco en el cuenco o bol donde está la masa. Para que no queden grumos es conveniente ir batiendo con la varilla a medida que echamos poco a poco la harina. Así obtendremos una pasta homogénea y fina.
 
6. Dejamos reposar una hora.
 
7. Pasada la hora podemos coloca la masa con una cuchara en los moldes algo engrasados y dispuestos en una bandeja de horno o ayudarnos de una manga pastelera para llenar los moldes con cuidado. No debemos llenarlos más de dos terceras partes o luego rebosará la masa al hornearlos y se saldrá de los moldes.
 
8. Espolvoreamos con azúcar y metemos la bandeja al horno precalentado a 337 grados Fahrenheit (170 grados centígrados) durante 15 o 20 minutos.
 
8. Pasado este tiempo, sacamos la bandeja y, con cuidado descamisamos una magdalena para ver su punto. Debe estar tierna y esponjosa y dorada por arriba.
 
CONSEJOS:
 
1. El horno tiene que estar bien caliente y las magdalenas bien cocidas y esponjosas. Podemos ayudarnos de un palillo. Si al pincharlas sale seco, es que están bien cocidas. No se debe abrir el horno.
 
2. Es posible que si se nos va la mano con la levadura suban pero luego bajen muy deprisa. Así que ojo y no poner demasiada cantidad. Al sacarlas es conveniente ponerlas sobre una rejilla como muy bien dices en lugar seco.
 

Wednesday, February 3, 2016

Pollo al curry con arroz blanco para torpes con prisa

Receta rápida y deliciosa de pollo al curry para torpes con prisa
 
 
 
No se trata de una receta más exótica. El pollo con curry es el delicioso buque insignia de muchos restaurantes de cocina de la India en Estados Unidos.
 
Reconozco que, tras un viaje que hice a Sri Lanka, a mi regreso, estuvo meses en que todo estofado o guiso me olía a curry en polvo y no lo soportaba. Pero pronto me reconcilié con esta mezcla de diversas especias machacadas que, cuando es de primera calidad y usada con tino, le da un sabor exquisito a los platos y resulta un acompañante de lujo que remata la receta.
La receta que facilito no es que sea muy ortodoxa, pero es de fácil y rápida preparación y en casa nos gusta un montón. O sea, una manera algo diferente de la habitual. El arroz de guarnición: basmati, por supuesto.
 
 
Ingredientes para 6 personas:
 
1 1/2 kg de pollo, 3 manzanas, 1 cebolla, 2 cucharadas de curry en polvo, 2 vasos de vino blanco seco, 1 taza de aceite pequeña, sal y pimienta.
 
Elaboración:
 
1. En una cacerola se pone en aceite y la cebolla cortada fina en juliana.
 
2. Se rehoga y se añaden las manzanas peladas y cortadas en trozos más bien pequeños.
 
3. Se agrega el pollo, limpio y cortado en trozos pequeños. Se lo deja dorar, lentamente, moviéndolo con una cuchara de madera.
 
4. Cuando haya cogido color, se le añade el curry en polvo y el vino blanco.
 
5. Se tapa y se deja reducir el vino a fuego lento. Se le agregan dos vasos de agua.
 
6. Cuando el pollo esté cocido, se saca, trozo a trozo, en un recipiente aparte.
 
7. La salsa se cuela o se pasa por un chino y se le añade al pollo. Y se deja cocer todo junto, durante cinco minutos.
 
8. Conviene servirlo con arroz blanco basmati, aparte.

Saturday, January 30, 2016

Sopa de ajo a la madrileña, estilo "Botín"

Sopa de ajo "Botín", o el prodigio de la sencillez


Si hay algún plato, con el invierno ya casi encima, que es la quintaesencia de la sencillez y de increíble valor culinario es la "sopa de ajo". ¡Cómo reconforta en invierno... o cuando se trasnocha! Nada como una buena soja de ajo para calentar el cuerpo. Sin él, la gastronomía madrileña sería inconcebible.

Ideal para desganados y, lo digo por propia experiencia, muy útil para amortiguar los efectos de una juerga hasta altas horas de la madrugada. Además, en momentos de escasos recursos económicos nos ayuda de forma meritoria a satisfacer nuestro estómago.

La receta que os propongo forma parte del viejo fomulario de mi familia y es protagonista de la cocina invernal del restaurante Botín, de Madrid, preservada con mimo y celo por generaciones.

 

Ingredientes para 3 personas:

400 gramos de pan algo seco, 1,5 decilitro de aceite de oliva, una cucharadita de pimentón dulce en polvo, tres dientes de ajo, tres huevos, trocitos de jamón serrano, sal, agua.


Elaboración:

1. Se corta el pan de unos días en rebanadas finas.

2. En un sartén se pone el aceite y se calienta, echando en él unos tres dientes de ajo cortados finos en rodajas, hasta que se doren casi. Agregamos (opcional, pero a mí me encanta así) unos taquitos de jamón serrano.

3. Se pone el pan en la sartén y con un movimiento de muñeca o con una cuchara de madera mezclamos bien el pan con el aceite y los dientes de ajo y el jamón.

4. Retiramos la sartén del fuego y echamos una cucharadita de buen pimentón movemos para que se impregne el pan. Conviene rehogar fuera para que no se ennegrezca el pimentón.

5. A continuación, bien rehogado todo, lo vertemos en cazuelas individuales de barro y cubrimos con agua sazonando con sal.

6. Tapamos las cazuelas y las acercamos al fuego o las metemos en el horno precalentado a 370 grados Fahrenheit.

6. Si las hacemos al fuego, las dejamos cocer despacio durante cinco minutos. A continuación colocamos los huevos uno a uno encima de la sopa de cada cazuela, se pone al fuego y, cuando están cuajados, se sirven en la misma cazuela.

Saturday, January 16, 2016

Fabada tradicional simple, con sus alubias gordas y mantecosas

 
 
Fabada con sus alubias gordas  y mantecosas, que son su alma.
 
 
La fabada asturiana me gusta, lo confieso, hasta enlatada. Algo que para un asturiano es, con toda la razón, una costumbre nefasta. La fama de la fabada es justa, servida en una cazuela con esas alubias blancas, gordas y mantecosas que son su alma. Claro, que hay fabadas de lujo y hay fabadas simples, de a diario, como esta que hoy subo al blog, tradicional, sencilla, pero reconfortante en estos meses invernales.
 
Es increíble cómo los asturianos han conseguido hacer de una materia prima, en principio tan humilde como las fabes, un plato cumbre de la cocina española y de una gran categoría gastronómica.
 
Es cierto que no es tarea fácil encontrar las viandas originales en Estados Unidos o Latinoamérica, pero, como la imaginación es fértil, siempre hay recursos para adquirir productos que sustituyan decentemente a los originales de la tierra asturiana y confeccionar una apetitosa fabada.
 
 
Ingredientes para 6 personas:
 
1 kilo (2 libras) de alubias (o habas) blancas gordas (fabes, mejor), 1 costilla de cerdo, 2 piezas de chorizo pequeño, 1 morcilla tipo asturiana (seca, oscura, de las que se elaboran con carne de cerdo, sangre cebolla), 1/2 kilo de tocino entreverado (que sea bueno, que tenga carne, o sea, más rojo que blanco), 1 cebolla.

 
Elaboración:
 
 
1. La noche anterior lavamos las alubias y las ponemos en remojo con abundante agua en un cuenco. Al día siguiente las echamos, con ese mismo agua, en una olla. (Yo acostumbro también a poner en remojo la noche anterior la morcilla y los chorizos para restarles sal).
 
2. Añadimos una buena costilla de cerdo, 1/2 kilo de tocino entreverado (o panceta), una morcilla cortada en dos trozos (o dos piezas de morcilla pequeña) y un par de chorizos no muy grandes, más una cebolla entera pelada.
 
3. Cubrimos de agua (dos dedos por encima), salamos un poco (ojo que las viandas sueltan sal) y vertemos un chorrito de aceite de oliva virgen. Ponemos la olla a fuego fuerte y tapamos hasta que empiece a hervir.
 
4. Cuando hierva, bajamos el fuego y con un cucharón o colador retiramos las impurezas o espuma y la grasa que se forma en la superficie del caldo.
 
5. Tapamos de nuevo y dejamos cocer a fuego suave, con la cacerola medio tapada. Se trata de evitar que las alubias se resquebrajen. No se deben remover nunca con un cucharón. Lo que se hace es agitar un poco la cacerola para que no se agarren al fondo.
 
6. Tardará en cocerse algo más de 2 horas, dependiendo de la calidad de la alubia. Las probamos hasta comprobar que están blandas. El único cuidado que hay que tener es cada 45 minutos echar un chorro de agua fría para romper el hervor.
 
7. Una vez en su punto las alubias, blandas y suaves, retiramos la costilla de cerdo, las carnes a un plato.
 
8. La cebolla la pasamos a un cuento con unas pocas alubias y unas cucharadas de caldo. Metemos la triturada y reducimos a una pasta la mezcla.
 
9. Lo añadimos a la olla, removemos con cuidado para que se mezcle bien y espese el caldo y dejamos un minuto más hirviendo.
 
10. Servimos en plato sopero: primero un cazo de alubias, luego caldo y finalmente colocamos trozos de chorizo, morcilla y tocino al gusto.

Thursday, January 7, 2016

Solomillo de cerdo a la mostaza con patatas

 
El toque de la mostaza le da un sabor único
 
 
Érase una vez un obispo de Galicia, buen predicador, de quien se cuenta esta anécdota. Queriendo plasmar en lenguaje sencillo la excelencias de la Virgen, dijo a los feligreses: "La Virgen María es, hijitos, como el cerdo, todo en ella se aprovecha".
 
Pues aprovechemos este comienzo de 2016 para comprar un buen solomillo de cerdo y prepararlo de forma suculenta al horno con mostaza y patatas redonditas y enteras, fritas o a lo pobre.
Es un plato muy apetitoso, de familia, de fácil y feliz preparación al que sólo hay que someter al cuidado y la vigilancia para que no se pase el tiempo de cocción en el horno y la carne se reseque.
Debe adquirir en el horno un precioso dorado este plato de carne que, servido en el plato con una generosa fuente de patatas fritas, da sopa con onda al cualquier filete.
 
Ingredientes:
 
1 buen solomillo fresco de cerdo de una libra (1/2 kilo), limpio de pieles, mostaza tipo Dijon, 3 dientes de ajo, 1/2 cebolla, 1 copa de aceite de oliva (100 cc), un chorro de vino blanco, sal y pimienta negra molida.
 
Elaboración:
 
1. Colocamos la pieza de solomillo entero en una fuente y lo salpimentamos por los dos lados.
 
2. Lo untamos o embadurnamos por los dos lados con mostaza tipo Dijon, ayudándonos de una cuchara.
 
3. Cortamos dos o tres dientes de ajo en tiras (juliana) y las echamos sobre el solomillo, más media cebolla en juliana también que hemos salteado un poco previamente en una sartén.
 
4. Ponemos encima del solomillo unas nueces de mantequillas y vertemos en el fondo un chorro de vino blanco o de vermú rojo.
 
5. En horno precalentado fuerte, metemos la fuente y dejamos que se ase unos 25 minutos a unos 355 grados Fahrenheit. Pinchamos para saber si ya está hecho y tierno y que no se nos pase la carne.
 
6. Sacamos la carne y dejamos que repose unos minutos. Cortamos el solomillo en raciones (ruedas más o menos gruesas) en una tabla de la cocina y las pasamos al plato, que acompañaremos con patatas fritas o patatas pequeñas enteras redondas, bien doradas.
 
7. Espolvoreamos con tomillo fresco y unas escamas de sal. Terminamos con un chorrito fino de aceite de oliva virgen extra por encima.
 
 

 
 
 
 
PATATAS REDONDAS SIN PELAR:
1. Mientras asamos el solomillo preparamos las patatas. En un cazo con agua y sal cocemos unas papas nuevas pequeñas, redondas, sin pelar. Las pinchamos para saber si están hechas.
 
2. Cuando están blandas las sacamos, secamos y salteamos en un sartén con aceite o mantequilla. Les echamos un poco de tomillo por encima. Y las servimos como guarnición del solomillo. Podemos acompañar de patatas fritas.

Tuesday, December 8, 2015

Salsa de castañas para el pavo asado de Navidad

 
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Una sabrosa salsa de castañas para acompañar las tajadas de pavo asado
 
 
El rito del pavo asado en la cenas navideñas es, sin duda, el renglón culinario que cuenta con más fervorosos partidarios en Estados Unidos. Entre los que me encuentro. Eso sí, en casa no puede faltar un delicioso puré de castañas para acompañar las tajadas humeantes de pechuga o pierna.
 
Por supuesto, además de la salsa de castañas, las piezas de pavo deben estar flanqueadas en el plato de sus guarniciones consabidas: salsa de arándanos, boniato, judías verdes y puré de patatas.
 
 
castañas
 
 
 
En casa nos encanta “sacramentar” el pavo con unas buenas cucharadas de puré de castañas por encima. Ya me contáis que os parece la sencilla receta casera de esta salsa, que tantas veces he visto preparar a mi madre en Navidad.
 
Las castañas (“chesnut”) se venden en los supermercados a veces en saquitos o en bandejas.
 
 
Ingredientes:
 
2 kilos (4 libras) de castañas, 1 litro de leche, agua, mantequilla y azúcar a gusto de cada uno.
 
 
Elaboración:

 1.- Cortamos con la punta de un cuchillo un pequeño trozo de piel de cada castaña (para que no revienten al cocerlas) y, a continuación, las echamos a cocer unos 20 minutos en abundante agua en olla destapada.
 
2.- Transcurrido este tiempo, las pasamos por un escurridor y las dejamos reposar antes de pelarlas, ya que estarán muy calientes. Al pelarlas es muy importante eliminar la telilla o piel marrón que las recubre, de lo contrario dará amargor a la salsa.

 3- En una olla ponemos la mitad de leche y la mitad de agua y echamos a cocer las castañas ya pelada y bien limpias (desechamos las que estén duras o algo deterioradas). El agua tiene que cubrir las castañas.
 
4.- Dejamos cocer a fuego lento durante unos 40 minutos o hasta que veamos que las castañas están blanditas para hacer el puré. Para saber el punto, pinchamos con un tenedor una castaña.
 
5.- En la misma olla, si no tiene demasiado líquido, metemos la batidora y batimos mientras vamos añadiendo leche, 100 gramos de mantequilla y azúcar. Tenemos que conseguir una salsa de textura suave, ni muy espesa ni muy líquida, más o menos como un puré de patata. Conviene no pasarse con el azúcar para que no endulce demasiado. Es mejor ir probando y rectificando.

 6.- En el puré de castañas debe predominar el sabor del fruto seco, no el del azúcar. Pasamos a un cuenco vertimos unas cucharadas por encima de las trozos de pavo o en el plato.